
Si no quieres que el triste personaje que gobierna Zarra que bebe los vientos por arruinar nuestra comarca, acude a Valencia el día 9 de mayo próximo y manifiesta con tu presencia que quieres a tu gente y a tu tierra y que estás en contra de la construcción de un cementerio centralizado y único de residuos radiactivos en Zarra. Demuestra que eres amigo de la vida y que estás en contra de lo que significa la muerte de tu comarca.
Por si aún no tienes toda la información sobre este asunto, te proponemos que leas lo que sigue a continuación:
El próximo 9 de mayo, domingo celebramos en Valencia una gran manifestación en contra del cementerio radiactivo que el alcalde de Zarra ha pedido para que se construya en el paraje de Las Hoyas de Arona, a unos 14 Km. del término municipal de Alatoz y a sólo 7 Km. del de Carcelén.
Los residuos radiactivos que se dejen en ella permanecerán activos durante cientos de miles de años.
No consientas que el alcalde de Zarra consiga llevar a cabo su aberrante idea y nos deje esta macabra y mortífera herencia, aunque a él le encante construir este cementerio condenando a toda la comarca a la despoblación, a la desesperación, a la miseria, a la ruina y a la muerte.
Este cementerio radiactivo supone la exposición a un peligro realmente ETERNO, pues toda la zona quedaría expuesta a este peligro por los siglos de los siglos.
Se trata de un depósito de todos los residuos radiactivos que se produzcan en todas las centrales nucleares españolas. Éstos permanecen activos, emitiendo radiactividad, durante cientos de miles de años (por tanto, serán eternos). Para que os hagais una idea, si los antepasados de Atapuerca lo hubieran construido, aún seguirían emitiéndo hoy radiactividad. Nosotros dejaríamos un legado terrible, expuesto a las vicisitudes por venir, a cientos de miles de generaciones futuras, un período de tiempo tan enorme que se hace difícil ni siquiera imaginarlo con claridad. Se trata de exponer a nuestra comarca entera a la posibilidad de que se contamine el suelo, el agua y la atmósfera, llegando a afectar a todos los seres vivos que la habitan, incluidas las personas que respiramos, vivimos y consumimos todos los productos que nuestra tierra produce.
Voces interesadas (por el pan baila el perro), manifiestan sin ninguna vergüenza ni pudor que estas instalaciones son inocuas, pero actualmente, los residuos radiactivos que Alemania había ido depositando en unas antiguas minas de sal están empezando a tener filtraciones y están contaminando los acuiferos subterraneos de la zona, haciéndola radiactiva y no apta para su uso, contaminando a su vez las tierras con las que contacta. De tal modo afecta al subsuelo que las autoridades alemanas han empezando e desarrollar proyectos para extraer de nuevo todos los residuos allí almacenados, tarea que será sumamente difícil, costosa y peligrosa.
Si realmente fuesen inocuos, en España posiblemente los encerrarían sin tanto protocolo al lado del colegio donde van los hijos del presidente de Iberdrola o de Endesa o de Unión Fenosa. No le darían la oportunidad al alcalde de Zarra para que especulase con la posibilidad de llevarse un chollo a su pueblo.
Alemania no es ningún país tercermundista que trate de engañar a la población sobre los hechos que están ocurriendo en su inicialmente super-seguro búnker-cementerio radiactivo. Por tanto, miente quien diga que estos cementerios radiactivos son seguros.
Mienten igualmente quienes pregonan interesadamente (por el pan baila el perro) que este cementerio radiactivo va a traer el progreso y los puestos de trabajo a Zarra pues, aunque en los pocos meses que dura la construcción conllevará la creación temporal de unos pocos puestos de trabajo, de mano de obra barata y poco cualificada (albañiles, fontaneros, carpinteros, pintores de brocha gorda,...), una vez terminado, el mantenimiento será mínimo y los pocos puestos de trabajo que conlleve será personal técnico, no nativos ni residentes en la zona (porque no los hay), vendrán a trabajar y volverán a su casa los fines de semana o fijarán su residencia durante los días laborables en ciudades grandes de los alrededores. Es un hecho facilmente comprobable que en los lugares donde se han construido centrales nucleares o cementerios radiactivos la población ha ido disminuyendo paulatinamente en todas sus comarcas (El Cabril, La Alcarria, Ascó, Vandellos,..). Algunas urbanizaciones que se crearon como residencias para los trabajadores y residentes, hoy en día están semiabandonadas, constituyendo autenticos barrios fantasmas deshabitados (por ejemplo en Cifuentes y Trillo). Traer esta potencialmente mortífera instalación a Zarra no guarda la correspondiente proporción aceptable con los poquísimos trabajos miserables y peligrosísimos que suponga para Zarra. Y estos miserables y peligrosísimos empleos no justifican que ningún alcalde que ocupa el cargo unos pocos años, amenace impunemente, eternamente, a toda la población residente a 100 Km. a la redonda. Concretamente, en El Cabril (Córdoba), ha descendido el número de habitantes el 40% desde que se instaló el cementerio radiactivo de residuos de baja actividad en el interior de sus minas abandonadas
Además del cementerio radiactivo, propiamente dicho, se instalaría un centro asociado de investigación nuclear que supondría la instalación de un reactor nuclear para tratar de experimentar con el plutonio de los residuos para tratar de permitir su reutilización de nuevo en centrales nucleares. Esto sería una labor totalmente experimental, convirtiéndonos a los habitantes de la comarca en conejillos de Indias puesto que no se sabe qué podría suceder en el desarrollo de esas labores de investigación con el peligroso manejo del plutonio en esas condiciones. El riesgo de accidentes en estos trabajos no está descartado, ni se sabe en consecuencia las consecuencias que podría tener para la población. Trabajos similares en Francia han sido un completo fracaso.
El enriquecimiento de los propietarios de las compañías eléctricas (que nos cobran la energía a precio de oro) y de sus acólitos y colaboradores, no justifica tampoco el peligro que conlleva transportar por media España miles y miles de toneladas de residuos radiactivos. Este peligro se evitaría simplemente si se produjera toda la energía (el 100%) de forma renovable y descentralizada y se cerrasen todas las centrales nucleares, guardando los residuos existentes en su lugar de origen, es decir, en las propias centrales nucleares que los generaron. Esto es posible y deseable y, aunque los dueños de estas compañías sean un poco menos ricos, el resto de los mortales viviríamos un poco más tranquilos y seguros.
El transporte por carretera de convoyes de material radiactivo supone un peligro innegable para los lugares habitados cercanos a las carreteras y vías férreas que permitan dicho transporte. Si finalmente se construyera un único cementerio en Zarra, a lo que nos negamos, estarían afectadas por este riesgo las provincias de Tarragona, Castellón, Valencia, Burgos, Madrid, Segovia, Guadalajara, Cuenca, Badajoz, Toledo, Ciudad Real y Albacete. La ciudad de Albacete vería pasar trenes y trailers con residuos radiactivos, así como Casas de Juan Núñez, Pozo-Lorente, Villavaliente, Chinchilla, Bonete, Higueruela, Alpera, Almansa, Ayora, Alatoz y Carcelén. Pueblos cercanos al cementerio que se verían afectados por un posible escape radiactivo serían Teresa de Cofrentes, Jarafuel, Jalance, Cofrentes (cuya central, un día, tiene que ser cerrada), Requena, Utiel, Almansa, Yecla, todos los de la mitad occidental de Alicante y Valencia: Villena, Onteniente, Canals, Játiva, La Alcudia, Carlet, Buñol, Chiva. Y, con la experiencia que supusieron los accidentes de las, consideradas seguras, centrales nucleares de Chernobyl (Ucrania), Harrisburg (Estados Unidos) o Vandellós (España), que alimentan de argumentos la exitosa serie de TV "Los Simpson", entrevemos que la distancia que alcanzaría la contaminación radiactiva en caso de un accidente, sería mucho mayor y afectaría a media España, traspasando seguramente nuestras fronteras.