Nuevo albergue en Pamplona (LEYRE IGLESIAS. ACTUALIDAD PAMPLONA Digital)

Pamplona inaugura el albergue Jesús y María con espacio para 114 peregrinos

Barcina y Corpas visitaron el espacio, que abrirá a partir de la próxima semana

Tradición y modernidad son los dos elementos que se fusionan en el nuevo albergue de Pamplona, que estará disponible para los peregrinos a partir de la próxima semana. Son 1.278 metros cuadrados con 114 camas, en un edificio histórico: la iglesia Jesús y María de la calle Compañía, en el antiguo " barrio de los peregrinos" .

El espacio fue inaugurado ayer por la alcaldesa de la ciudad, Yolanda Barcina, el consejero de Cultura y Turismo, Juan Ramón Corpas, y María Victoria Arraiza Zorzano, presidenta de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, cuyos voluntarios gestionarán el nuevo albergue municipal. Los tres se mostraron satisfechos con el trabajo que ha realizado la arquitecta Mercedes Sánchez-Marco Sancho, quien acompañó a los asistentes a lo largo de un recorrido por el edificio.

Demanda existe. Prueba de ello son las más de 5.900 personas que han pasado la noche, en estos cuatro últimos meses, bajo el techo de los dos albergues de Pamplona: el chalet de Iraizoz, que continuará en funcionamiento, y el convento de las Hermanas Adoratrices, que será sustituido por el nuevo. Las previsiones de José Luis Muro Pérez, que llevará las riendas del albergue de la calle Compañía («un albergue de cinco estrellas», según sus palabras), indican que las 114 camas se completarán en cuanto el espacio abra sus puertas a los viajeros, en los próximos días.

Modernidad y luz

La apertura definitiva depende del Ayuntamiento, que ha invertido 1.390.792 euros en la reforma de esta iglesia desacralizada. Su aspecto sorprende porque no es el de un albergue habitual. En él confluyen la tradición del edificio, antigua iglesia jesuítica del siglo XVII, y la modernidad de las instalaciones, un objetivo que la arquitecta tuvo siempre en mente.

Porque, ¿qué se encontrará el alberguista cuando franquee la puerta de la antigua iglesia Jesús y María? A su izquierda verá la recepción y a su derecha, un lugar para dejar la bicicleta. Y si mira al frente, comprobará que predomina la luz: la nave central se ha mantenido vacía, para constituirse en un lugar de encuentro, según explicó Sánchez-Marco.

Cuando el viajero pregunte por una cama, los voluntarios del albergue le enviarán a una de las dos naves laterales con literas. El visitante tampoco echará en falta unos aseos completos y una práctica cocina-comedor. También está previsto habilitar ordenadores con internet. Una razón más para que los peregrinos hagan una parada en el nuevo albergue.

Las instalaciones.

1.278 metros cuadrados . El albergue Jesús y María dispone de una amplia superficie, superior a los 1.000 metros cuadrados , y está situado en la calle Compañía, en pleno casco antiguo de Pamplona.

114 camas. En el nuevo albergue caben 14 peregrinos más que en el anterior, situado en el convento de las Adoratrices. Son 114 literas ubicadas en las naves laterales, distribuidas en dos plantas y en compartimentos para cuatro o seis personas. A un lado de cada almohada hay un enchufe; bajo las camas, cajones para guardar los objetos personales; y entre un cuarto y otro (todos comunicados por un pasillo), un pequeño colgador con perchas.

Un comedor-cocina. Cuando el hambre apriete, al alberguista le esperan en la planta superior cuatro mesas y una cocina con microondas, placas de vitrocerámica, horno y frigorífico. Junto a ella, tres lavadoras, dos secadoras y un tendedero exterior le servirán para arreglarse con la ropa.

Cuatro zonas de aseo. El peregrino podrá asearse en cuatro servicios mixtos de aire moderno y de color amarillo, uno de ellos equipado para personas discapacitadas.

Dos lugares de descanso. En el interior, el viajero podrá relajarse en una sala con mesas y sillas y, en el exterior, en el patio que el edificio comparte con la Escuela de Idiomas.

«Por fin contamos con un albergue digno de una ciudad como la nuestra»

Con estas palabras se expresó ayer Yolanda Barcina en la inauguración del albergue Jesús y María. Una intervención en la que subrayó el carácter de «punto de encuentro» que revisten los albergues del Camino y la propia ciudad de Pamplona, «la primera a este lado de los Pirineos». La alcaldesa, arropada por varios concejales del Consistorio, describió por ello la jornada de ayer como «un día de celebración»: «Hoy recogemos el fruto del trabajo para que Pamplona cuente por fin con un albergue digno de una ciudad como la nuestra».

También alabó las virtudes del nuevo espacio: «Es un albergue moderno en el que se ha mantenido la tradición y se ha rehabilitado un edificio histórico». Igualmente satisfecho se mostró Juan Ramón Corpas, quien señaló la notable «huella» que el Camino de Santiago ha dejado en Pamplona. Por ello, se felicitó por el nuevo hospedaje, logrado «gracias a la voluntad política del Ayuntamiento».

María Victoria Arraiza, presidenta de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, manifestó también una gran ilusión por la obra: «Es un albergue de mucha calidad, con unos servicios impresionantes y muy cómodo para los peregrinos». Además, su ubicación es envidiable: está situado en medio del casco antiguo, «en lo que, según las crónicas antiguas, se llamaba el barrio de los peregrinos », explicó. Así, confió en que «se convierta en un sitio universal de encuentro, de convivencia y de tradición», donde multitud de personas con distintas lenguas se entiendan sobre una base común: «la pasión por la ruta jacobea».

Mercedes Sánchez-Marco ofreció la perspectiva arquitectónica. Su experiencia como peregrina le ha servido para saber qué incluir y qué descartar en la reforma. Por ejemplo, recordaba una molestia que había sufrido como alberguista: «Los roncadores». Por eso, ideó en la segunda planta un cuarto con dos camas para este tipo de viajeros.