Agustín García Íñiguez, AGUS.

NUEVA ETAPA EN EL CELTA DE VIGO.

Agus jugará en el Celta de Vigo durante la temporada 2.007-2.008

Le deseamos que en el Celta siga mejorando aún más y que consiga el ansiado ascenso de los vigueses a Primera División, donde triunfará, en el equipo gallego o en su club, el Real Madrid.

Tanto en uno como en otro equipo, Agus seguirá progresando porque es un trabajador y un luchador nato. Su fuerza, agilidad y rapidez, además de su excelente colocación ya le hizo debutar en la selección española (Campeón de Europa Sub-21) con éxito y le hará triunfar esta temporada, más bien pronto que tarde, en el Celta.

Desde esta web le deseamos suerte a Agus y que ascienda esta temporada de nuevo a Primera (...junto con el Alba).

PRIMER GOL DE AGUS CON EL CELTA.

El ex del Alba abrió el camino de la victoria de su equipo en Balaídos, que remachó otro ex del Alba, Perera.

Reproducimos el artículo de LA VOZ DE GALICIA sobre el encuentro del pasado domingo (17-2-08)

Celta 2-Polideportivo Ejido 1

Perera rescata a un Celta plano que estaba a punto de escribir su epitafio

Los celestes no fueron capaces de superar en juego al colista y salvaron los muebles con un gol del pacense

Autor: X.R. Castro 17/2/2008

El Celta continúa con su involución en el juego. Frente al colista volvió a ofrecer un penoso espectáculo que a punto estuvo de descartarlo como candidato al ascenso, sin embargo una vez más Perera acudió al rescate para anotarse un tanto más de pillería que permite a los célticos ganar dos meses después en casa y seguir en la lucha. El triunfo sobre el Poli Ejido da vida, pero no puede tapar la simpleza del juego.

Si la ansiedad del Celta se convertía en otros partidos en una salida revolucionada con la mente fijada en la meta contraria, ante el colista esa ansiedad se tornó en torpeza. Los celestes permitieron que el Poli Ejido montase una trinchera de diez unidades por detrás del balón y con los peones medianamente bien posicionados neutralizase cualquier intento ofensivo de un Celta carente de bandas que incurría en el pasivo una y otra vez. Tan solo algún movimiento de Perera y alguna llegada de Jorge perturbaban el regreso de Castro Santos a Balaídos. Tanto es así, que la primera vez que los celestes vieron portería acabaron celebrando un gol. Sin fútbol tenía que ser a balón parado y una asistencia más de Jorge fue cabeceada de espaldas pero con precisión por Agus.

El primer tanto del albaceteño con la camiseta del Celta debiera hacer el efecto de desatascador para cualquier aspirante, pero los vigueses no son un candidato al uso. Han entrado en la peligrosa adicción a los regalos. Salen al menos a uno por partido, y su buena obra de ayer fue perder el enésimo balón en medio campo para que Toedli empatara por la vía rápida después de superar a un Jonathan Vila que ayer vivió su estreno oficial como central después de sustituir a Rubén, que tan solo aguantó 20 minutos sobre el campo.

El primer tiempo fue un tostón. Digno de la más profunda depresión, por eso el público acabó echándose encima de su equipo. Justo lo que quería el técnico de Lourido. En este dramático escenario Diego Costa pudo devolver la tranquilidad con un remate que un defensor sacó sobre la misma línea, incluso más dentro que fuera, con el primer acto a punto de expirar.

El Celta volvió al segundo con más ideas. No muchas, pero las suficientes como para que Perera alimentase la esperanza con una volea o que las bandas ofreciesen síntomas de vida con algún centro. Incluso la grada celebró con júbilo el regreso del Quincy al verde después de su paso por el torneo africano y el Poli se quedó con diez por la expulsión de Bernaus.

Parecía que clareaba el panorama, en parte por la frescura que aportaban Okkas y Quincy, pero era imposible cambiar el destino del partido sin poner una marcha más. Guiones como los de ayer tan solo los pueden alteran una determinada estirpe de jugadores, y entre su selecto grupo, por bien del Celta se encuentra Perera. Cuando la desesperación comenzaba a apoderarse del celtismo llegó el extremeño para rescatar al equipo. Como siempre, en un lance de pillería buscó un servicio de Okkas para tocar lo justo y marcar a falta de un cuarto de hora.

Con uno más, un jugadón de Okkas y una penetración de Canobbio pudieron cerrar el partido, pero el colista quedó con vida y mantuvo al Celta en vilo hasta el último suspiro. No llegó ni a crear peligro pero el temor a un nuevo regalo voló sobre Balaídos. Hubiese sido el caos.